El flamenco a pesar de tener sus orígenes en Andalucía debe su fama internacional principalmente a todos aquellos artistas que se establecieron y se dejaron la piel en Nueva York.

En este artículo Casa del Arte Flamenco quiere dar a conocer el gran papel que ha tenido la Gran Manzana en la difusión del flamenco a nivel internacional. Si quieres saber más, ¡continúa leyendo!

Flamenco en el siglo XIX

La actual condición transnacional y cosmopolita con la que cuenta hoy el flamenco tiene sus orígenes en el Siglo XIX. No fue en Andalucía, sino en París, donde este arte empezó a ganar fama y respeto, impulsado en gran medida por el movimiento cultural que en ese momento se desarrollaba en París.

Aunque París contara con el nombre de centro cultural mundial, y la mayoría de los artistas intentaran ganarse un nombre y reputación en sus calles, Nueva York consiguió desbancarle el título cuando de flamenco se habla.

Muchos artistas como Pepita Soto o Carmencita se atrevieron a cruzar el charco ya por 1830, consiguiendo de este modo dar a conocer este peculiar y pasional estilo musical.

Tras esta primera oleada del Siglo XIX hubo una segunda en el siglo posterior con mucha mayor fuerza e impacto. Esta consiguió que el flamenco calara entre los americanos y en todo el globo de una manera inimaginable.

Puede resultar chocante e incluso cómico, pero el primer tablao flamenco se funda oficialmente en Nueva York, no en su país de origen. Además fue en el continente americano donde se grabó el primer zapateo en vídeo, y donde se encuentra el mayor archivo flamenco, concretamente en Washington.

Con todos estos datos podemos hacernos una idea de que Nueva York tiene un mayor peso en la difusión mundial del flamenco del que cabría esperar.

Grandes iconos y artistas del flamenco en Nueva York

Para entender cómo el flamenco llegó a ser tan conocido en Nueva York y en consecuencia en todo el globo, debemos conocer a todos aquellos artistas que se atrevieron a viajar y dar a conocer su arte en el otro lado del Atlántico.

Entre ellos tenemos que destacar el papel de La Argentinita, junto a su paisana Antonia Mercé, también conocida como Argentina.

La primera gozó de una gran fama, y se rodeó de grandes artistas como Federico García Lorca, o Dalí. Junto al primero realizó importantes conciertos, ella sorprendiendo al público americano con sus bailes, y él ambientando con el piano.

Por su lado, junto a Dalí dejó el listón bien alto en su papel en El Café de las Chinitas, donde el pintor se encargó de vestirlas y de ambientar mediante el decorado.

Más tarde llegaría Carmen Amaya, la Capitana, junto a Agustín Castellón Campos, Sabicas, quienes también supieron ganarse al público neoyorkino.

Con sólo 14 años Paco de Lucía ya sorprendió en sus escenarios con su magistral guitarra, al que le acompañó bailando el gran Antonio Montoya Flores, Farruco, quien posteriormente fundaría una gran dinastía bailaora.

Les siguieron grandes artistas como Vicente Escudero y su baile vanguardista o Antonio Gades y su Carmen, en versión teatral junto a Cristina Hoyos.

Más tarde, ya en los 90 aterrizó el gran Camarón de la Isla, aunque sólo sorprendió al público americano durante dos años ya que tuvo que interrumpir sus andadas para tratarse su enfermedad.

Sin embargo, nos olvidamos a uno de los grandes precursores del flamenco, sin el que no hubiera sido posible que muchos de estos artistas ganaran fama y reconocimiento. Nos referimos al gran empresario americano Sol Hurok, que supuso el mayor empuje del flamenco en Nueva York, así como en todo el globo.

Entre el elenco de artistas acogidos por este empresario podemos nombrar a La Argentinita, Carmen Amaya, Rosario, Antonio, Paco de Lucia, Juan Serrano, Vicente Escucero e incluso a Sabicas.

Uno de los contratos más conocidos fue el de Carmen Amaya, a quien ofreció realizar conciertos en un restaurante de Broadway, el Beachcomber, por 1.000 dólares a la semana junto a una parte de la taquilla.

Podemos ver que Sol Hurok era un verdadero amante del flamenco, y que gracias a su ayuda y apoyo económico el flamenco ganó el reconocimiento mundial del que hoy goza.

Bibliografía sobre el paso del flamenco en la gran manzana

Sobre el paso y desarrollo de estos y otros artistas hay mucho escrito e investigado, y como entendemos que es un tema que puede suscitar interés queremos recomendar algunos de los autores y escritores que han ayudado a que esta información llegue a nuestros días.

Una de las más grandes obras son los cuatro volúmenes de José Manuel Gamboa bajo el nombre de En er mundo. Estos cuatro libros hablan de cómo todos estos artistas, trotamundos como él los llama, cruzaron el Atlántico y pusieron el flamenco en el altar en el que hoy se encuentra.

Otro de los autores que trabaja en esta línea es José Luis Ortiz Nuevo, con su libro Mi gustar Flamenco Very Good, donde este Licenciado en Ciencias Políticas y Director de la Bienal de Flamenco de Sevilla durante 15 años habla sobre el paso del flamenco en Nueva York.

Esperamos que con este artículo hayáis podido conocer el importante papel de la gran ciudad en el flamenco, y cómo muchos de nuestros grandes artistas se vieron obligados a emigrar para que el flamenco empezara a ser reconocido.