Que los japoneses están interesados por el flamenco es un hecho más que evidente, tanto que se ha llegado a decir que Japón es la segunda patria de este arte. 15.000 kilómetros de distancia no son suficiente barrera para que este arte despierte tanta pasión y sentimiento en la sociedad nipona, y desde La Casa del Arte Flamenco queremos profundizar en esta realidad que tan curiosa nos parece desde nuestra perspectiva occidental.

En la Bienal de Sevilla, mayor espectáculo flamenco mundial que se celebra de manera anual, al público se le habla en español, inglés y japonés. Desde 1984 existe en Japón una revista dedicada en exclusiva al flamenco, la revista Paseo. Y se dice que hasta 80.000 alumnos japoneses asisten a las más de 650 academias de este arte en el país del sol naciente.

Lo que en su momento pudo empezar como un interés curioso, se ha convertido en otra opción más de ocio en Japón, ya que año tras año son numerosos los estudiantes japoneses que visitan nuestras tierras para aprender en mayor profundidad el cante, el toque y el baile de este baile, tan andaluzmente arraigado, y con tantos aficionados a nivel mundial.

El origen del flamenco en Japón

Los primeros acercamientos del flamenco a las orillas japoneses se producen a finales de los años 20, cuando por primera vez una artista española pisa sus tierras con motivo de presentar el flamenco. En 1929 se estrenó en Japón la película El Amor Brujo y Andalucía, y como motivo de su promoción, la artista Antonia Mercé, más conocida como La Argentina, estuvo de gira por el país presentando este profundo arte a una sociedad que es mundialmente conocida por su frialdad y por poca expresión de los sentimientos.

Aunque en 1929 se produjera el primer contacto, fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando realmente el flamenco se expandió el Japón de manera más agresiva. Existen varios motivos, entre los que hay que destacar la expansión económica que tuvo Japón a finales de los años 50. Un crecimiento económico siempre va acompañado de una mayor expansión cultural, y entre los 50 y 60 los japoneses gozaban de suficiente holgura económica como para que artistas españoles como Antonio Gades, Luisillo, Merche Esmeralda o Paco de Lucía cruzaran los 15.000 kilómetros que separan España de Japón para hacer giras de flamenco en ese país.

Además del crecimiento económico, a finales de los 50, en Japón se produjo una oleada de interés hacia la música Latina, que se vio nuevamente impulsada por una segunda oleada de interés a principio de los 60 por la guitarra acústica. Muchos guitarristas profesionales demostraron un profundo interés por esta guitarra, llegando muchos de ellos a convertirse en verdaderos profesionales guitarristas de flamenco.

Por otro lado, es necesario destacar el papel que tuvo la película Los Tarantos, en 1963. Película que adapta la famosa obra de Romeo y Julieta a la cultura gitana, y que tuvo un gran éxito en la sociedad japonesa.

La cultura japonesa y el flamenco

Una vez que conocemos los antecedentes históricos que dieron pie a que el flamenco fuera ganando adeptos a 15.000 kilómetros de su país de origen, debemos conocer las causas culturales que lo hacen tan interesante para los japoneses.

Como ya hemos mencionado con anterioridad, la cultura japonesa es conocida a nivel mundial por su frialdad y su poca expresión de sentimientos. De manera cultural al japonés se le ha educado para tener una mentalidad de grupo, no destacar, no expresar sus sentimientos, y sobre todo, no mostrar debilidad. Pero todo esto, eran valores esencialmente inculcados a los varones.

Mientras que el hombre sufría la presión social del éxito, y se esperaban de él grandes logros, no solo académicos sino también profesionales, la mujer siempre fue recluida a un segundo plano. Debían acatar las normas sociales, y presentar sumisión no sólo a su marido, sino a toda la familia y sociedad. Pero al no esperarse de ellas más que la actividad doméstica, tuvieron más tiempo para el autoconocimiento y explorar sus sentimientos.

Los japoneses han encontrado en el flamenco una manera de liberarse, de poder expresar sus sentimientos, y las mujeres, con un mayor interés cultural en el arte, representan el 80% de su público. No solo lo practican, sino que también consumen de manera recurrente actuaciones de gran tamaño dedicadas a este arte.

El flamenco en Japón ha llegado a tener tanto peso, que actualmente existen dos Federaciones a nivel nacional dedicadas en exclusividad a ello. Una de ellas es accesible para toda la sociedad en general, la otra es sólo accesible para los universitarios. Son 10 las universidades japonesas las que participan en este proyecto, y son los propios alumnos los que financian y gestionan toda la organización, que cada verano se cita en la ciudad de Tateyama para practicar y ensayar de manera intensiva el flamenco.

Por otro lado, el Instituto Cervantes, institución destinada a la difusión de la cultura española y de los países hispanoparlantes a nivel internacional, abrió su sede en 2007 en Japón, siendo su sede de mayor tamaño.

Similitud entre la música japonesa y el flamenco

Además de que el flamenco supone una vía de escape para expresar sus emociones, el flamenco tiene mucho ganado en la cultura japonesa gracias a su propia naturaleza.

La música tradicional japonés comparte compás con el flamenco, razón que hace que los japoneses se sientan tan cómodos al oír los primeros acordes de este arte. Por otro lado, ambos estilos musicales comparten la voz ronca en tono menor.

Además, se encuentra el baile, ya que como sabemos el flamenco está compuesto principalmente por tres partes: baile, cante y toque. El baile del flamenco es un arte muy expresivo, donde participa tanto los movimientos del cuerpo, como las expresiones faciales del artista, como el movimiento de las manos. Estos tres elementos hacen del flamenco todo un reto para los japoneses, para quienes el autodesarrollo es un elemento esencial de su cultura.

El flamenco en Japón a día de hoy

Como todo alumno, el japonés empezó imitando y copiando todos los elementos del flamenco en sus actuaciones. Pero poco a poco este país empezó a tener a sus propios artistas nacionales, con reconocimiento mundial a nivel del flamenco.

Entre ellos destacan Yoko Komatsubara, Yoko Tamura o Shoji Kojima que no sólo se han empapado de este arte, sino que han llegado a hacer su propia interpretación del flamenco, lanzando obras que aúnan el flamenco con la cultura nipona. Entre ellas podemos destacar obras como “Yo Elegí El Flamenco” de la conocida Yoko Komatsubara o “Shi-i no Homura” de Shoji Kojima, donde se emplea música tradicional japonesa.

Por lo tanto, y tras este análisis, entender el gran interés de los japoneses por el flamenco es mucho más sencillo. Ya que aunque sean una comunidad pequeña, los amantes de flamenco en Japón parece respetar y preservar este arte, como bastante pasión.

Bibliografía:
Tesis Doctoral: María Teresa Antúnez Rojano LA PRESENCIA DEL FLAMENCO EN JAPÓN.