Con motivo de su visita a Casa del Arte Flamenco durante el mes de junio, hemos tenido oportunidad de compartir camerino con Antonio Molina “El Choro” al que hemos entrevistado brevemente durante su paso por Granada.

El bailaor, natural de Huelva, cursó sus estudios gracias a una beca que obtuvo en el Certamen Baile Joven de Huelva, que le permitió ingresar en la Fundación Cristina Hereen.

¿Cómo fueron los comienzos de “El Choro”?

Yo empecé con tres años, con mi padre, en su academia. Mi debut en los teatrillos fue con 12 años. La primera vez que salí a un tablao fue con 14. Recuerdo que fue en la Casa de la Memoria en Sevilla. 

¿Quienes fueron tus Maestros?

He tenido muchos maestros distintos, Israel Galván, Rafael Campallo, Javier Latorre…. El que más me marcó durante mi aprendizaje fue Campallo. Fue él con el que más tiempo estuve y con el que más aprendí. Mis estudios y mi aprendizaje tuvieron lugar en la Fundación Cristina Heeren, donde estudié desde los 14 años.

¿Recuerdas a alguien que te marcase especialmente?

Artistas hay muchos que me marcan, pero el que siempre me ha gustado ha sido Farruquito, era con el que me volvía loco. 

¿Qué impresión te transmite nuestro tablao?

Casa del Arte Flamenco es un tablao genial. Es pura tradición. No es el típico tablao… como te diría… para extranjeros. Sin duda alguna son los artistas los que le dan el nombre al sitio. Es una cosa muy bien hecha.

¿En qué andas trabajando ahora?

Actualmente tengo un nuevo espectáculo. Gelem. Se trata de un espectáculo producido por la Fundación Cristina Heerem y dirigido Manuel Liñan. Estrenamos el espectáculo en el Festival de Jerez 2018 y la verdad es que ha tenido una gran acogida.