Compartimos hoy la entrevista publicada en el diario Ideal a raíz de la actuación y el curso de Carmen Ledesma en Casa del Arte Flamenco los días 27, 28 y 29 de junio.

 

La bailaora tiene que estar aprendiendo toda la vida

 

-¿El flamenco es más corazón o de cabeza?

-Yo creo que el corazón es muy importante, pero pienso que tiene que ir unido. El corazón y la cabeza deben ir juntos. Porque si no tienes corazón para hacer algo y después no tienes cabeza para su aprendizaje… Pero no solo corazón y cabeza. Influyen muchas otras cosas, el oído, la sensibilidad, el alma, si no es técnica pura y dura, sólo tendrías la cabeza.

-¿Desde cuándo lleva bailando?

-Desde que era muy chiquitita. Mis comienzos fueron con cuatro o cinco años. Recuerdo las galas infantiles. Con siete u ocho años estábamos haciendo los espectáculos amateur que se hacían en el Teatro san Fernando de Sevilla y éramos todas, como se decía antiguamente, “niñas prodigio”, con cuatro, cinco seis, siete añitos. Ya teníamos bailes montados y todo.Era una época en la que empezamos muchas desde pequeñitas.

-¿Ha cambiado el concepto del baile flamenco desde entonces?

-Por supuesto. Ha evolucionado muchísimo, no solo el baile, sino en la guitarra y en el cante. Hace unos años que se ha acoplado al baile y a la guitarra mucha técnica, que es lo que ha abierto para mí las fronteras de los sitios, de los mundos, de los países, porque al tener la técnica la gente ha empezado a creer más en ellos y en hacer una profesión de este arte. Pero es verdad que con tanta técnica se han olvidado que esto también es una cultura y que no es solamente hacer una coreografía pura y dura y para de contar; no es montar cuatro bailes y ya eres artista, sino que para ser bailaora tienes que estar aprendiendo toda la vida, porque siempre hay algo nuevo, siempre hay alguien que ha hecho una letra o una falseta.

-¿Para bailar flamenco hay que despeinarse?

-La verdad es que en la época de Pilar López no se le podía caer a alguien ni una horquilla siquiera o tú tienes mucho temperamento bailando y se te suelta el pelo o las horquillas son malas y se te caen de una en una.

-¿Cuánto tiene de improvisación su baile?

-¿Improvisar? Pues claro, en época mía se improvisaba mucho. Tú tenías un baile montado, pero dentro de ese baile jugabas con la libertad de no tener solamente una estructura, sino que pegaba que fluyeran muchas cosas. Y, claro, dependiendo de las letras que te hacen, de las falsetas, de todo. Porque el flamenco es un conjunto de tres, la guitarra, el cante y el baile. Ahí sí que puedo improvisar, porque si haces siempre lo mismo difícilmente puedes emocionarte e inspirarte.

-¿Improvisa igualmente en sus clases?

-En mis clases, por supuesto que me puedo inspirar y, cuando ya está montado todo, hacerlo como si estuviéramos en el escenario. Pero no puedes improvisar mucho, porque, cuando has montado algo, lo que intentas es que aprendan esa coreografía y ese paso.