El potencial de la música en personas con trastornos mentales está demostrado en la literatura científica. Pero cuando hablamos del flamenco, un género rasgado, pasional, los beneficios se multiplican. Expertos hacen alusión al flamenco -sus bailes y cantes- como tratamiento para elevar la autoestima en momentos de debilidad, pero también como terapia para hacer más llevaderos los efectos secundarios de determinados fármacos.

‘Autoestima Flamenca’: «La gracia está dentro de todas las personas»

Cada lunes a las seis de la tarde, en la sede de la Federación Andaluza de Asociaciones de Salud Mental (Sevilla), Carlos Sepúlveda, psicólogo y apasionado del flamenco, imparte su taller ‘En primera persona’. Los receptores, personas con parálisis cerebral a las que les enseñan que el flamenco puede ser una salida para sortear algunos de los obstáculos de su enfermedad. 

Apoyándose en el «aprendizaje creativo de su baile», la Asociación Autoestima Flamenca -de la que Sepúlveda es fundador-, lleva años promocionando, a través de diversos talleres, el estudio, la práctica y difusión del flamenco como género musical con posibles beneficios de cara al crecimiento personal, educativo, personal, social y saludable.

Esta asociación nace en Sevilla en el año 2008 con una convicción: el flamenco sirve para mejorar la autoestima y facilitar el desarrollo personal. Así, los psicólogos y otros profesionales que conforman la agrupación han trabajado, durante estos años, en barriadas desfavorecidas, zonas rurales o con asociaciones de mujeres maltratadas.

No son los únicos colectivos con los que han colaborado; ‘Autoestima Flamenca’ también ha participado en talleres con personas con enfermedades mentales, explotando las virtudes del género como vehículo para la salud, o en escuelas, subrayando las características de un arte que estimula los cinco sentidos.

Cómo ayuda al flamenco a las personas mayores

Los vínculos del flamenco con la salud mental no se quedan aquí. Este año conocíamos un proyecto de la Universidad de Granada que analizaba su posible impacto en las personas mayores. Participaron 150 personas de edad avanzada tutorizadas por psicólogos, cantaores y bailaores.

Liderado por el profesor de Psicología José Luís Cabezas, la experiencia trabajó la gestión de emociones, las habilidades para comunicarlas o la autoestima a través del flamenco. Su objetivo, demostrar que géneros tan arraigados como este sirven para optimizar el bienestar de las personas mayores y optimizar su inteligencia emocional.

Con todo, el éxito fue rotundo; no sólo por la participación de 150 personas, sino por el equipo de trabajadores sociales, psicólogos y artistas que trabajó con ellas. Buena muestra de su incidencia es que el curso tuvo que limitar el cupo de alumnos por falta de espacio.

El programa de la UGR cuenta, además, con talleres como ‘Soniqueterapia’ de la bailaora Sara Romero, o Jondoterapia, de Iván Centenillo y Victor Segovia, acompañados de Rafa Blanco y José Olmedo -artistas que auspiciaron el taller ‘Música para Despertar’, enfocado al trabajo con pacientes de Alzheimer-.

Investigación en Barcelona

En Barcelona, en el distrito de Ciutat Vella, se desarrolló recientemente un curso que tenía también como epicentro el papel del flamenco como terapia para personas con problemas mentales. Así, Anna Rodríguez, impulsora de la investigación y psicóloga de CPB-Servicios de Salud Mental, quiso demostrar que el baile flamenco mejoraba la rigidez muscular derivada de fármacos y ayudaba a mantener el contacto visual o a tolerar la presencia de otras personas en pacientes con problemas graves de salud mental.

«Tras las pruebas piloto -reconoce, en declaraciones a La Vanguardia, uno de los responsables del Centro donde se desarrolló el taller- los alumnos insistieron en continuar y nos sorprendió cómo se habían recuperado, tanto a nivel físico como psicológico».  Las clases, según la misma fuente, se desarrollan en grupos de quince personas y se realizan un día por semana con una duración de dos horas.

Un espectáculo catártico

Desde Casa del Arte Flamenco no nos atrevemos a ponerle el calificativo de ‘terapéuticos’ a nuestros espectáculos, pero por las opiniones de nuestros clientes sí creemos estar en el derecho de hablar de ellos como catárticos.

La catarsis es una palabra que define la purificación emocional, corporal o espiritual. En la antigua Grecia, hacían alusión a la khátharsis como la facultad de la tragedia de redimir al espectador de sus bajas pasiones, al verlas proyectadas en los personajes de la obra en cuestión.

La cascada emocional que conlleva un buen espectáculo flamenco expone al espectador a numerosas emociones; vas a salir siendo el mismo y tus problemas seguirán ahí, pero si logras empatizar con nuestros artistas, vas a sentir un desahogo notable. «El flamenco llega a lugares donde la palabra no lo consigue».