Los tablaos flamencos obtienen su auge con la evolución de los cafés cantantes de mediados del siglo XIX. También llamados “Catedrales del Duende”, lo cierto es que el tablao flamenco fue de gran importancia para el desarrollo de este arte.

El origen de este género musical fue la combinación de la música y el baile andaluz, con las aportaciones y los toques personales de la etnia gitana. Las palmas, el zapateo, el cante y el baile, son las bases flamencas y los tablaos flamencos, el lugar de representación que los llevó a la cumbre.

Los cafés cantantes se formaban generalmente de un salón amplio y bien decorado con sillas y mesas destinadas al público. En el lugar central se situaba el tablao, representando el lugar donde el flamenco, tras una época de exhibición restringida, aparece por fin ante un público numeroso. Deja así de ser un arte de las minorías, para empezar a tener arraigo popular y difusión.

Los tablaos flamencos surgen en una época que se ha llegado a denominar la Edad de Oro del Flamenco, comprendida entre 1860 y 1919, porque es cuando este se desarrolla en todas sus facetas: la del cante, el baile, la instrumental… hasta que se fija de forma definitiva lo que hoy conocemos con el término de flamenco jondo.

En esta época el baile flamenco aflora con un esplendor sin precedencia, siendo el mayor atractivo para el público de los cafés cantantes, y se comienza a impulsar el uso de la guitarra flamenca como un complemento clave e indispensable para el cante y el baile. Hasta entonces el flamenco no era acompañado de guitarra, sino que se producía sin instrumento alguno, de viva voz y palmas, simplemente.

Durante esta etapa se formaron tres escuelas de flamenco de gran relevancia que destacan por sus aportaciones a los  tablaos flamencos: Cádiz, Jerez de la Frontera y el barrio de Triana, en Sevilla. Es en ese momento cuando el baile flamenco comienza a distinguirse entre los bailes españoles.

Pero no será hasta los años 1910-1955 cuando el cante flamenco queda marcado por lo que se conoce como la etapa de la Ópera Flamenca. En esta segunda época destacan los grandes cantantes que desarrollan el flamenco en todas sus vertientes.  Los cantes de ida y vuelta o los fandangos adquieren efusivo protagonismo y notoriedad, y la guitarra pasa a ser indispensable.

A partir de 1955 el mundo del tablao flamenco sigue evolucionando para convertirse en un arte universal aunque Andalucía, naturalmente, continúa siendo la capital y cuna del flamenco de forma inamovible, al ser donde más concentrado se encuentra y es más frecuente.

El arte y la alegría se colaron en la España oscura de entonces, el olor a estiércol quedó remplazado por el aroma de perfumes caros y vinos selectos, y los mujidos de las vacas daban paso al bravío quejío flamenco. Los principales personajes del mundillo de la farándula y la política se acercaban a los tablaos flamencos para dejarse ver. Los fotógrafos y reporteros de la época también comenzaron a hacerse eco de la revolución flamenca y hasta las estrellas de Hollywood que pasaban por España o venían a filmar algunas de sus películas no querían perderse una buena juerga flamenca.

Y es que de todas las rarezas culturales españolas, el flamenco quizá sea la más rara. En el transcurso de su historia ha sido la expresión de una raza tan minoritaria como destacable en nuestra cultura, la raza gitana, y el mundo del tablao flamenco ha estado marcado por el dolor, la persecución y la penuria. Tanto que incluso fue utilizado por la última dictadura militar para potenciar la marca España en el resto del mundo y supo adaptarse y sobrevivir hasta la actualidad, conformando una expresión y seña de la modernidad cultural española.

Los tablaos flamencos tienen mucho de arte desgarrado y humilde, es el canto asociado a los trabajos duros como la fragua, pero también vivieron una época de esplendor enorme al convertirse en una gran atracción turística durante los años 60, siendo un arte que todos los que llegaban a nuestro país, deseaban vivir muy de cerca. Fue una época en la que surgieron grandes cantaores flamencos como Camarón de la Isla o Enrique Morente, y guitarristas como Paco de Lucía, que fueron partidarios de la modernización del flamenco y pasaron a manos de multinacionales discográficas.

Hoy el flamenco es un arte universal y los tablaos flamencos son parte de los teatros y los festivales más famosos, dentro y fuera de nuestras fronteras. Tanto es así que, a día de hoy, existen nuevas tendencias, fusiones con otros estilos musicales¸ etc., que a veces son atacados por los defensores del flamenco más puro, mientras que otros tantos lo defienden y se interesan más en su evolución permeabilidad.

Sea como sea, el  tablao flamenco actualmente se mueve por los cinco continentes gracias a los artistas flamencos que lo divulgan y esto ha dado lugar a una nueva era, donde cada vez más gente quiere ser testigo de su gracia, su fuerza y su duende.